15 Deciembre 2019 – Tercer Domingo de Adviento

Hoy es domingo de “Gaudete”, ¡un día que estamos llamados a alegrarnos!  La razón de nuestro gozo se encuentra en la respuesta de Jesús a los discípulos de Juan: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan.” Todos cumplieron la profecía de Isaías en la Primera Lectura.  El tiempo de Cristo, como dice San Agustín, es el de cumplimiento.

 

Queridas hermanas y hermanos, nuestro tiempo es el tiempo de la (realización)  cumplimiento de Dios y ese mensaje de esperanza es importante para cada uno de nosotros.  Hoy, los problemas e incertidumbres que nos rodean son abrumadores, si no tenemos cuidado, podemos definir nuestras vidas a partir de ellas, pasando toda nuestra vida llorando y entreteniendo sentimientos y pensamientos negativos.  Eso es lo que Dios nos pide que nunca hagamos.

 

Recuerden que el tiempo de Adviento es un tiempo de espera gozosa, un tiempo que nos acerca al Señor a pesar de lo que sea que estemos pasando.  Hoy, cada uno de nosotros debemos preguntarnos, ¿Cómo está centrada mi vida?  ¿Está lleno de alegría o tristeza?

 

Claro, hay muchas razones para estar triste, sin embargo San Santiago en la Segunda Lectura nos recuerda que no debería ser así.  Más bien nos instó a perseverar frente a las pruebas.  Queridos, quiero decirles que el secreto más exitoso para una vida alegre es la paciencia.  Es la virtud que nos ayuda a confiar plenamente en Dios que siempre está allí, mirando más allá de nuestras pruebas actuales.  Juan el Bautista, nos mostró un ejemplo hoy.  Mientras sufría en la cárcel, nunca permitió que su terrible experiencia en la cárcel opacara su alegría de recibir al Mesías.  Por eso envió a sus discípulos a ir a preguntar si Jesús es el Mesías.  En nuestras propias situaciones personales, veamos más allá de nuestras pruebas actuales a Dios.  Como alguien, con razón, dijo “cuando llegues al final de la cuerda, átale un nudo y agárrate” porque Dios está cerca!