5 Enero 2020 – Solemnidad de la Epifanía del Señor

Hoy celebramos la Solemnidad de la Epifanía del Señor, que vino al mundo para restaurar la armonía entre Dios y todos sus hijos.  La Epifanía, en un sentido simple, significa la manifestación de Cristo al mundo entero, especialmente a los gentiles.  En la Primera Lectura, el profeta Isaías anunció la llegada de esa luz que guiará a todas las naciones y a todos los pueblos.  Vimos en el Evangelio a los tres Reyes Magos visitando y adorando esa luz que es Cristo.

 

Los regalos ofrecidos al Rey recién nacido fueron Oro, Incienso y Mirra.  El oro significaba el reinado de Cristo, el incienso, su divinidad.  La mirra, que es la hierba tradicional utilizada para el entierro de los muertos, es una referencia a la muerte venidera de Cristo.  Es ese aceite que Nicodemo usó para ungir el cuerpo de Cristo (Juan. 19:39).  Cristo es nuestro Dios, nuestro Rey y la víctima que será crucificada por nosotros.

 

En la Segunda Lectura, San Pablo nos recuerda que somos bendecidos (honrados)de ser parte de aquellos a quienes se les ha hecho esta revelación.  En acción de gracias a Dios, al igual que los Reyes Magos, ¿qué vamos a ofrecer a Cristo hoy y en este Año Nuevo?  ¿Cuál será nuestro oro, incienso y mirra?

 

Los Reyes Magos, después de encontrarse con Cristo, regresaron a casa por otro camino, diferente del que vinieron, para evitar a Herodes.  Eso es exactamente lo que cada uno de nosotros está llamado a hacer ahora, especialmente en este nuevo año.  Ese será nuestro regalo para Cristo.  No hay nadie que realmente encuentre a Cristo y permanezca igual.  Se supone que la revelación de Cristo para nosotros hoy nos lleva a tomar un nuevo camino, evitando el “Herodes” de nuestras vidas pasadas.

En el rey Herodes vemos celos, ira y envidia personificados, pomposidad y orgullo que lo hacen pensar que es como Dios y que tiene un poder ilimitado, egoísta y codicioso que lo llevan a una crueldad inimaginable y todos los males que uno puede pensar.

 

Es de todos estos males, que la revelación de Cristo hoy, quiere que tomemos conciencia y decidirnos un camino diferente, como lo hicieron los Reyes Magos, para que podamos ser su epifanía a los demás y al mundo entero.  El Dios oculto quiere revelarse a los demás a través de nosotros.  Es solo cuando estamos libres del mal que podemos ser translúcidos para permitir que los rayos de la luz de Dios pasen a través de nosotros hacia los demás.  Recuerde, cuando el vidrio de su faro está lleno de suciedad, la luz no brilla. (Brilla la luz de Cristo en ti?)

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